ALBERT BOADELLA
ADIÓS CATALUÑA

 

PRENSA

El Mundo. Javier Villán. "Siempre a la contra"
20/09/2007
(Documento en pdf, clicar)


El Periódico
29/10/2007

Ramón De España

RECUERDOS DE UN JUGLAR

Decía Thomas Bernhard que el ser humano se debate entre las ganas de participar en la sociedad y el deseo de que le dejen en paz. Albert Boadella eligió la primera opción, y como lo que decía no coincidía con el discurso general del territorio --es decir, el nacionalismo obligatorio o, por usar un eufemismo, el catalanismo transversal--, generó una hostilidad exagerada y ruin hacia su persona de tal calibre que le ha llevado a tomar la decisión de no volver a actuar con su grupo teatral, Els Joglars, en Catalunya. Creo que pocos como él pueden dar fe de la escasa tolerancia catalana hacia la figura del disidente, tan apreciada en otras culturas como vilipendiada entre nosotros.
Boadella acaba de publicar el libro con el que ganó el premio Espasa de este año, un ensayo autobiográfico en el que se alternan sus a menudo hilarantes batallas contra los nacionalistas con los testimonios de amor a su esposa, y que preveo que no solo será comprado por los que le tenemos aprecio, sino también por quienes le detestan, pues de todos es sabido el masoquismo de los nacionalistas y su afición a cogerse berrinches ante cualquier opinión que no es de su agrado.
Adiós, Cataluña reúne las, a mi entender, lúcidas reflexiones del señor Boadella sobre la Catalunya presente y reciente, y lo hace en un tono jocoso que es muy de agradecer. ¿Tesis principal? La de que la acción pujolista fabricó el país que tenemos con la omisión, o acomplejada complicidad, de los socialistas, a los que el autor, quedándose corto, describe como una pandilla de pusilánimes.
Adiós, Cataluña podría ser un libro amargo, fruto del resentimiento de alguien que, como el propio Boadella reconoce, ha perdido la batalla contra lo que considera una monumental insensatez seudo-patriótica, pero no lo es gracias a un tono humorístico y displicente de gran eficacia ofensiva. Respiren tranquilos nuestros buenos burgueses nacionalistas porque ya hay en Catalunya un disidente menos. Y que no les quite el sueño la evidencia de que cuando a Boadella lo encarcelaba el franquismo (La torna) o le amenazaba Fuerza Nueva (Teledeum) ellos se conformaban con bailar sardanas, comprar discos de Raimon y suscribir a sus hijos a Cavall Fort.