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Mary
era una mujer que batía huevos y tatareaba la melodía
del programa de Elena Francis. Esa era la primera escena y la que bautizó
la obra. En Mary d'Ous retomábamos el quinto juego de El Joc,
el canon. Siempre nos ha interesado mucho el paralelismo entre música
y teatro. Uno de los problemas más graves del teatro es la supremacía
de la literatura y su desvinculación de las raíces más
primarias del individuo. La música, que es un arte muy directo,
instintivo y sensorial, aunque después sea capaz de desencadenar
unas imágenes de gran evolución y civilización,
es un arte en estado puro que produce reacciones físicas muy
potentes: es capaz de erizar la piel, elevar las pulsaciones, hacer
llorar.
(La
guerra de los 40 años. Els Joglars)

Espectáculo
comenzado en Pruit (Barcelona) en junio de 1972 y acabado en Barcelona
a finales de noviembre del mismo año.
El
montaje ha ido surgiendo de improvisaciones y estudios realizados por
los actores sobre el tema genérico de la estructura musical aplicada
al proceso dramático.
Desde las primeras sesiones de ensayo son aportados los elementos visuales
que se utilizan durante el espectáculo, y el actor trabaja, manipula
y extrae nuevas posibilidades de estos diferentes materiales.
Se ha creado, como es costumbre en nosotros, un trabajo en equipo, con
la particularidad, esta vez, de una estrechísima colaboración
entre elementos plásticos y dramáticos.
La intención formal de este espectáculo podría
resumirse en intentar lograr, con un mínimo de elementos, tanto
dramáticos como visuales, un máximo de eficacia escénica.

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