La
tradición perdida
..Más
os valdría
un mal epitafio
después de la muerte
que los maliciosos
epítetos de los comediantes
durante vuestra vida...
(Hamlet a Polonio).
En
el año 1981 "Operación Ubú" era recibida
como un fenómeno excepcional dentro del moderado panorama teatral
de aquellos tiempos. Posiblemente los ingredientes de sátira
política directa, así como el sarcasmo implacable sobre
las megalomanías de nuestros dirigentes, encendieron las opiniones
adversas de quienes creían que la joven democracia y el floreciente
nacionalismo no debían ser materia de farsa. Quince años
después esta excepcionalidad sigue vigente, y no sólo
por el entorno político-social, sino porque de nuestros escenarios
ha desaparecido todo rastro de parodias, sátiras o comedias basadas
en el poder real, próximo y contemporáneo. Sorprende cómo
un acto higiénico tan esencial a lo largo de la historia del
teatro desaparezca, sin más, de nuestra escena, dedicada hoy,
fundamentalmente, al humor blanco, el musical y la metafísica.
El pasado está repleto de conflictos entre comediantes y distintos
poderes. Es obvio que las contrapartidas que comportaba incomodar a
reyes, presidentes, obispos o generales eran bastante más graves
de lo que hoy supondría una acción parecida. Hay que buscar,
entonces, razones más complejas para justificar la extinción
de un género indiscutiblemente catártico para el público.
Los elevados costes de las producciones actuales, tan alejados del carromato
farandulero, pueden ser uno de los motivos esenciales para no incomodar
ni a las administraciones ni a hipotéticos sectores de público,
ello sería buscar más riesgos de los necesarios, exponiéndose
a una catastrófica ruina, que es hoy el auténtico fracaso.
Me refiero aquí exclusivamente al teatro privado, ya que el institucional,
obviamente, no merece un solo comentario sobre estas aventuras de libertad.
Precisamente en la pérdida del género, algo tiene que
ver el perverso proteccionismo de las administraciones públicas.
Este "Ubú President" es una remodelación de
aquella "Operación Ubú" estrenada en el Lliure.
Los cambios han sido obligados por el paso del tiempo, pero sobre todo,
porque el Ubú-Excels penetra diariamente en nuestra intimidad
y, amparado por su cargo, reprende, aconseja, amenaza, moraliza y pontifica
a todo un pueblo de "seny" (sensatez). En una palabra; nos
explica cómo tenemos que orinar los catalanes.
Pero
que nadie se confíe. Los "Excelsos" están por
todas partes. No son exclusiva de ningún país. Para Alfred
Jarry, creador del personaje en 1896, Ubú era su propio maestro.
El poder más restringido y cercano suele ser el más opresor,
por ello se hace imprescindible ampararse en la tradición liberadora
del humor, la sátira y el sarcasmo a fin de compensar la prepotencia.
Si "Ubú President" consigue cumplir esta función
terapéutica, no duden que aceptaremos con satisfacción
las contrapartidas que de la juerga pudieran derivarse. La misma satisfacción
que durante 34 años nos ha hecho generar risas sobre dictadores,
generales, obispos, presidentes y toda clase de pesados en general que
no han conseguido parar nuestro juego.
Albert
Boadella