Sobre
los talleres del Institut del Teatre
El
último taller de 4t curso de la Escuela Superior de Arte Dramático
tiene como objetivo principal hacer una práctica escénica
de caracter profesional, dirigida por un director en activo de la escena
catalana o internacional. Se trata de poder experimentar el proceso
de creación, dirección y montaje de una obra de teatro
en condiciones similares, o tan similares como sea posible, a las que
hay en el mercado y de ayudar al futuro graduado a familiarizarse con
la dinámica profesional. Además de alumnos de la especialidad
de interpretación intervienen alumnos de la especialidad de dirección
y dramaturgia y de escenografía.
En
diciembre de 2003 propusimos la dirección de un taller de estas
características a Albert Boadella. Él mismo sugirió
la posibilidad de montar de nuevo la obra mítica de la compañía
Els Joglars, La Torna.
El
Teatre Romea se interesó en el montaje y propuso al Institut
del Teatre programar el trabajo realizado en el Teatro Romea, así
como promover una gira posterior de la obra.
Esta
propuesta, que se ha materializado con la firma de un convenio de coproducción,
supone un primer paso hacia una colaboración entre el Institut
del Teatre y las productoras nacionales que permitan facilitar al máximo
la inserción profesional de los postgraduados del Institut del
Teatre.
Los
ensayos de La Torna se hacen del 14 de febrero al 8 de junio
de 2005 entre El Llorà-Pruït y el Institut del Teatre de
Barcelona. La presentación com taller de 4t curso de la Escuela
Superior de Arte Dramático será del 9 al 12 de junio de
2005, en el Teatre Estudi del Institut del Teatre.
Raimon Àvila
Director de ESAD del Institut del Teatre
Sobre La torna
"Torna":
(palabra catalana) Cuando una mercancía que se vende no
llega exactamente al peso indicado, “la torna” es
lo que se suma para que se complete dicho peso.
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El 2 de marzo de 1974 Puig Antich y el polaco Heinz Chez morían
ejecutados en Barcelona y en Tarragona respectivamente. Del primero
se ha hablado mucho y aún se continúa hablando, dada su
condición de político. Heinz Chez, en cambio, murió
como una rata, ya que estaba marcado por el estigma de delincuente común.
De todos modos, la paradoja trágica es que esta ejecución
se efectuó con una finalidad política, constituyendo la
"torna" de la ejecución de Puig Antich. Todo se hizo
con el fin de desorientar a la opinión pública predispuesta
a confundir fácilmente, en aquel momento, los términos
de activista político y de delincuente común.
La patética vida de Heinz Chez es casi desconocida incluso para
los que pudieron tratarlo íntimamente. Según algunos testimonios,
Heinz era un hombre enigmático, del cual sabemos muy pocas cosas.
Él mismo narró, la muerte de sus padres durante la guerra,
cuando tenía cinco años, el internado en un campo alemán
de niños, su oficio de comediante de calle para ganarse la vida,
el paso erradizo y solitario a través de diversos países,
hasta el día en que disparó mortalmente sobre un guardia
civil en un camping de la provincia de Tarragona…
Ni antes ni después de la ejecución se dio a conocer nadie
como familiar ni amigo. Se trataba, sin duda, de un auténtico
solitario que pasó por el garrote vil sin saberse casi nada de
su persona y sus acciones (es posible que hasta su nombre sea falso).
El espectáculo se ha creado como una versión libre sobre
el tema, con la finalidad esencial de salvar del olvido una de entre
tantas injusticias cometidas en nombre de lo que se llama justicia y
que confía que el polvo de los años entierre los episodios
oscuros.
Hemos querido tratar con la máxima simplicidad los elementos
escénicos, así como la narrativa, porque algunas de las
situaciones, a pesar de su tono esperpéntico, son auténticas.
No obstante, no hemos construido una tragedia sino una comedia de máscaras
tal como debía ser la visión de Chez, pues aquel hombre
desconocía además de nuestra lengua, las costumbres y
los ritos judiciales de España.
(Texto
que figuraba en el programa de mano de la obra el año 1977 y
que constituyó una pieza fundamental para definir la acusación
del tribunal militar)
Sobre
La torna de la torna
Crimen de Estado
Pasados
28 años del estreno de “La Torna” con los sucesos
posteriores que la obra originó, es difícil imaginarse
hoy aquellos episodios sin tener en cuenta que la España de entonces
empezaba a emerger del oscurantismo, y el futuro se presentaba plagado
aun de incertidumbres. El hecho de que algunos protagonistas de la obra,
como el ejército y los cuerpos de seguridad, permanecieran todavía
fieles a los fundamentos franquistas, resultó determinante en
las acciones judiciales emprendidas contra los miembros de Els Joglars
a través de un tribunal militar. El mismo aparato jurídico
militar que condenó a Heinz Chez, cayó sobre nosotros
tres años después, con toda la desmesura que suponía
encarcelar y juzgar unos comediantes en consejo de guerra.
Es evidente que hoy, entre las funciones del ejército y la guardia
civil, no figura ni el control político ni la represión
de los ciudadanos. La reputación pública de dichos estamentos
los convierte actualmente en valedores del sistema democrático.
Sin embargo, a pesar de la desaparición del dictador, a finales
de 1977 el automatismo militar de sumisión al régimen
permanecía indemne, ya que ninguna de sus estructuras internas
había sido modificada por los nuevos dirigentes. En este sentido,
y con la intención de reproducir fielmente el ánimo de
aquellos momentos, el montaje actual de la obra incorpora sin variaciones
significativas, las principales escenas de entonces. En ellas, se satiriza
severamente unos estamentos castrenses mancillados por el indigno vasallaje
a un régimen criminal que ejecutó un hombre, encubriendo
así, oscuros intereses políticos.
A través de las investigaciones del periodista Raúl M.
Riebenbauer, sabemos hoy que el nombre Heinz Chez era falso, y que tampoco
se trataba de un indigente polaco sin familia. Se llamaba Georg Welzel,
era ciudadano de Alemania del este, donde tenía la madre, dos
hermanos, una mujer y tres hijos. Datos, todos ellos, alevosamente ocultados
por el tribunal militar que lo condenó a muerte, y que sólo
por esta omisión, demostró su desprecio al honor y a la
justicia.
Si la obra tuvo todo su sentido tres años después de la
ejecución de Georg, hoy retoma un nuevo significado a la luz
de los recientes descubrimientos que muestran con mayor claridad, lo
que en definitiva, supuso un crimen de estado.
Albert Boadella

1974
2 de marzo En la cárcel de Tarragona es ejecutado a garrote vil
el polaco Heinz Chez. La ejecución no es inmediata sino que dura
10 minutos. No tiene familia ni amigos. Nadie reclama su cuerpo.
1977
Septiembre. Els Joglars estrenan La Torna.
Noviembre. Después de 40 representaciones la obra es prohibida
por la autoridad militar Diciembre. Albert Boadella es encarcelado por
orden militar acusado de injurias a las fuerzas armadas.
1978
Enero. Huelga general de espectáculos como solidaridad con Els
Joglars. El resto de miembros de la compañía son también
procesados y quedan en libertad provisional.
Intensa campaña de actos y manifestaciones en favor de la libertad
de expresión
Febrero. La campaña de solidaridad se extiende internacionalmente.
El día antes del Consejo de Guerra Boadella se fuga de la cárcel
y se marcha al exilio junto a dos miembros de la compañía.
Abril. El resto de actores de Els Joglars se presentan al Consejo de
Guerra y son condenados a dos años de cárcel.
1995
Raúl M. Riebenbauer inicia las investigaciones que acabaran descubriendo
la auténtica personalidad de Heinz Chez. Se trataba de Georg
Welzel ciudadano alemán, que tenía mujer y tres hijos.
El tribunal militar hizo todo lo posible por no hacerlo público.
2000
Julio Oriol Malló, autor de un libro sobre el caso La Torna,
es condenado por injurias a pagar una multa y a indemnizar al crítico
Joan de Sagarra, testigo del fiscal en el Consejo de Guerra contra Els
Joglars.