Serie
de humor de 40 capítulos, de 5 minutos cada uno.
En
Orden especial existe un tratamiento paródico de las
series policiacas americanas pero, si en estas series es el comisario
de policía quien da la orden a su brigada de detener al delincuente,
en Orden Especial es el Abad perteneciente a una orden religiosa del
siglo XX, quien juega el papel de justiciero, tal y como lo entiende,
con métodos bastante menos ortodoxos que los utilizados por el
muy Santo Oficio de la Inquisición.
Desde
un centro informático, instalado en un monasterio y dotado de
un equipamiento audiovisual altamente sofisticado, se llega a detectar
y seguir a personas que, en otras situaciones y ante comportamientos
en absoluto ilícitos son, sin embargo, consideradas una molestia
para la buena marcha de la vida cotidiana.
Una
vez probada la culpabilidad de estos personajes, el Padre Abad, al grito
de "¡purgandis populus!", ordena a los monjes de la
Orden perseguir a los aburridos, a los histéricos, opulentos,
periodistas deportivos, las divas de la Ópera, los sabelotodo,
los presumidos, los fascistas... con la firme intención de embarcarlos
en el "Santo Oficio Psiquiátrico", una especie de hospital
en el que se someterán a una clase de terapia, muy dura, que
les permitirá reinsertarse en la sociedad. Algunos cambiarán
de profesión mientras que otros, por el contrario, no sobrevivirán
a la terapia.
De
esta manera, a un ritmo trepidante, un puritano es reorientado hacia
el cine "X", una pintura dadaista acaba en un basurero, un
grupo de diseñadores está sujeto a una terapia de humillación
pública frente a su propia creación, un gran futbolista
es despachado y vendido, al por menor, en una tienda.