
Diari de
Girona, 20 de agosto 2000
Salvador
Cargol
Actor,
imparte un "Curso de imbecilidad" en Gerona
"TODOS LLEVAMOS UN PEQUEÑO IMBÉCIL DENTRO, AUNQUE
NO LO ALIMENTEMOS"
Pep Vila.
Actor de Els Joglars en el espectáculo Daaalí,
está convencido que "la imbecilidad" forma parte de
los seres humanos. Vila entiende "imbecilidad" prácticamente
como una evolución del clown o del payaso, pero sin las connotaciones
deformadas (grandes zapatos, nariz de tomate) que se atribuyen a menudo
a estas facetas de la interpretación. Conseguir ser un perfecto
imbécil puede ser muy enriquecedor, asegura. Del 28 al 31 de
agosto, Vila imparte un Curso de imbecilidad en la Sala La Planeta de
Gerona, organizado por La Genial Teatre.
-
¿Qué es un imbécil, para usted?
- El diccionario habla de una deficiencia mental, pero no es
este el sentido que yo le doy. Imbécil es aquel que conserva
una inocencia en el discurso, y que, a diferencia de la gente convencional,
no utiliza el engaño para salir adelante. El imbécil no
conoce las reglas de este juego.
-¿No
entiende las convenciones?
- La cultura actual nos ha enseñado a mostrar simpatía,
a ser ganadores, a ser los primeros, y se han escondido muchas otras
cosas, que el imbécil da a conocer. Los que tienen juicio, muchas
veces callan, hasta el punto que a menudo no sabes si alguien calla
porque es tímido o porque no sabe nada. Pero el imbécil
no calla nunca.
-
Entonces, ¿no tiene juicio?
- Tiene una libertad de comunicación extrema que nosotros
no tenemos. Es directo, es divertido, pero a la vez puedes hacerle reflexionar
sobre lo que quieras.
-
¿Y la gente los acepta?
- No, pero ahora la imbecilidad se empieza a poner de moda. La gente
empieza a cuestionar grandes verdades. Por ejemplo, cuántas veces
no hemos oído expresiones com "el arte moderno es impresionante".
Es una "gran verdad". Pues hay gente que ya ha empezado a
cuestionarlo. El hombre empieza a poder decir cosas que hasta hace poco
no decía.
-
¿Y es bueno que todo el mundo diga la suya?
- No, porque hay que no tienen nada que decir y en cambio hablan mucho
y todo el mundo los conoce. No son imbéciles, sino estúpidos.
¿No ha visto "Gran Hermano"?
-
Perdone, pero... usted se considera un "imbécil"?
- Sí, naturalmente.
-
¿Y por qué?
- La imbecilidad va ligada a todos nosotros. Todos llevamos un pequeño
imbécil dentro, lo que pasa es que lo podemos alimentar más
o menos.
-
¿Quiere decir que todos somos imbéciles?
- Exacto. Y la imbecilidad es muy positiva. Sirve para decir cosas que
normalmente no se pueden decir. Los yuppies y los modernos
ya no pueden aportar ningún discurso nuevo a la sociedad. En
cambio, la imbecilidad sí.
-
¿Y por esta razón usted quiere dar clases de imbecilidad?
- El curso de imbecilidad es un curso de clown. Son dos términos
similares. Pero clown puede ser cualquier cosa, en cambio imbecilidad
es una apuesta más. Es la parte más humana e imbécil
del clown.
-
¿Qué opina de los "idiotas" de Lars Von Trier?
- Que hacen el imbécil. Von Trier propone esto, como todos vivimos
en una imbecilidad total, vamos a hacer el imbécil de verdad.
¿Usted no se siente imbécil por la mañana, cuando
suena el despertador?
-
Hombre...
-Yo lo veo así. Llevamos miles de años de existencia y,
realmente ¿en qué hemos evolucionado?
-
Hábleme de su curso...
- Es un proceso de búsqueda que difícilmente se acaba
con el curso. Yo les abro una línea para investigar. El primer
paso es saber expresar el propio ridículo. También es
una forma de buscar nuevas vías teatrales, porque a veces el
teatro es carrinclón, aburrido, y el imbécil puede traspasar
el escenario porque tiene un lenguaje revolucionario.
-
¿El imbécil es revolucionario?
- Estamos creando un mundo muy inhumano y tenemos la sensación
que se tiene que nivelar la balanza. El mundo está lleno de gestores
que sólo se preocupan porque todo sea muy rendible. El imbécil
puede hacer una revolución, la Revolución de los Imbéciles.