El botellón –bus de los jugadores de la roja en su paseo triunfal por las calles de Madrid escandalizó a personas de orden y compostura. Al fin y al cabo estos jovenzuelos millonarios hace solo cuatro días que estaban en la edad de merecer, para poder practicar este tipo de ingesta de alcohol a cielo abierto. Los organizadores fallaron en el hábitat. Les pusieron un autobús al descubierto en vez de uno tapado, y los jugadores se reencontraron de nuevo con los ecos de su pasado inmediato aún caliente y no dejaron escapar la oportunidad para montarla, aunque fuera delante de sus madres, novias, sobrinos, abuelos y de toda la corte de autoridades y medios de comunicación. Aunque vaya en autobús descubierto la fuerza de la naturaleza es así, un sindiós que no respeta ejemplos para el resto de la juventud que va en utilitario. Ahora bien, ¿se han fijado en el lenguaje que se utiliza para narrar las acciones de estos jugadores cuando juegan un partido de fútbol? Por ejemplo: “La falta se castigó con pena máxima”- Eso en EEUU o China es tremendo. “Fusiló al portero a bocajarro” - Da la impresión que el portero es un traidor, un espía o quintacolumnista del equipo contrario. “Los de Pellegrini están controlando la situación en todo momento” Parece que se neutralice una intentona de golpe de estado. “Atacan por oleadas” Más o menos como en Normandía, o como el ejército de Pancho Villa. “El flanco derecho está desasistido” Como boinas verdes en calzones y sin napalm. “La punta de ataque” Formada por rudos jugadores de colonias extranjeras. “No hay comunicación entre líneas” Por culpa de estos jugadores extranjeros y los nativos, claro “La falta ha sido clara” O sea, consejo de guerra que caerá. “El contra ataque es su arma más letal” Recordando las V1 y las V2 en las postrimerías de la segunda guerra mundial. “Hay que mantener la sangre fría” Igual que en un bombardeo. “Se puede ganar, se puede perder, incluso empatar” Claramente la guerra de la isla Perejil. En fin, que estos jugadores sometidos a este lenguaje bélico y guerrero bien pueden echar un botellón al aire de vez en cuando.